Texto elaborado por el Dr. José Luis López Torrecilla, miembro del Comité Científico de Fundación QUAES, a partir de los artículos de Emma Frederickson en Popular Mechanics y de Krista Conger para Stanford Medicine, sobre un estudio publicado en la revista Science por M. Singla ( https://www.science.org/doi/10.1126/science.adx6649 )
El desgaste natural
Las articulaciones son como sus zapatillas favoritas, con el tiempo, la amortiguación de las plantillas se desgasta y cada paso se vuelve más duro y doloroso. En nuestro cuerpo, esa «plantilla» es el cartílago, un tejido fibroso que actúa como un amortiguador natural entre los huesos. Cuando este tejido se deteriora debido al envejecimiento o a lesiones, surge la osteoartritis, una enfermedad que afecta a uno de cada cinco adultos y que, hasta hoy, no tenía cura ni tratamiento para revertirla; solo contábamos con analgésicos o la cirugía de reemplazo articular.
El hallazgo
Un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford ha observado que la proteína 15-hydroxy prostaglandin dehydrogenasa (15-PGDH) se sobreexpresa en el cartílago articular de ratones ancianos o lesionados. Esta proteína, que aumenta con el paso del tiempo y que los investigadores la consideran una gerozima, algo así como un regulador central del envejecimiento, degrada la prostaglandina E2. El equipo ha observado que si bloquean la proteína 15-PGDH, se podría regenerar el cartílago de las articulaciones.
En trabajos previos, bloquear esa proteína mejoró la fuerza muscular en animales mayores. Así que el equipo se hizo una pregunta directa: si funciona en músculo, ¿podría servir también en el cartílago? La respuesta, al menos en ratones, fue un sí.
Utilizando un fármaco de molécula pequeña (SW033291) capaz de inhibir la 15-PGDH, lo probaron por dos vías: inyectarlo en el abdomen, para que actuara en todo el organismo, o directamente dentro de la articulación. Ambas vías lograron que el cartílago de la rodilla se engrosara.
Pero lo más llamativo no fue solo la cantidad de tejido nuevo, sino cómo aparecía. Tradicionalmente la ciencia ha buscado en las células madre la clave para regenerar órganos y tejidos. En este caso, la Dra. Helen Blau y su equipo observaron, que las células madre no estaban involucradas. Aquí lo que ocurrió fue que el fármaco actúa directamente sobre los condrocitos, las células que ya existen dentro del cartílago. Al recibir el tratamiento, estas células «retroceden en el tiempo», adoptando un estado más juvenil, comenzando a producir cartílago hialino (el tipo de cartílago funcional y suave necesario para el movimiento) en lugar de tejido cicatricial, menos útil. Es una reprogramación celular que convierte células viejas e inflamadas, en fábricas de tejido nuevo.
Implicaciones
El hallazgo tiene implicaciones que van más allá del envejecimiento. Las lesiones deportivas, como la rotura del ligamento cruzado anterior, multiplican el riesgo de desarrollar artrosis años después. En el modelo experimental, dos inyecciones semanales durante un mes redujeron de forma drástica la probabilidad de que apareciera la enfermedad. Además, los animales tratados apoyaban mejor la pata dañada, una pista indirecta de menos dolor.
El equipo también analizó qué pasaba a nivel microscópico. Tras el tratamiento disminuían las poblaciones de células asociadas a inflamación y degradación, mientras que aumentaban aquellas dedicadas a mantener el cartílago hialino, el “bueno”, el que necesitamos para movernos sin crujidos sospechosos.
Por si fuera poco, muestras de cartílago humano obtenidas en cirugías de reemplazo de rodilla, mostraron señales de regeneración en el laboratorio tras exponerlas al inhibidor.
Los resultados son prometedores, pero aún están en fases preclínica para esta indicación. La buena noticia es que una versión oral del inhibidor, ya pasó ensayos tempranos de seguridad en personas para tratar debilidad muscular, lo que podría acelerar futuros estudios dirigidos a las articulaciones.
Otro punto interesante es el cambio de paradigma: en lugar de introducir nuevas células, se trataría de reactivar las que aún resisten en el tejido dañado.
Conclusiones
Este avance, si se confirma en los próximos ensayos clínicos, es un cambio total de paradigma, pues podríamos estar ante el primer fármaco capaz de revertir la osteoartritis, una enfermedad que cuesta aproximadamente 65 mil millones de dólares anuales en atención médica directa, solo en Estados Unidos. Además, actualmente no existe ningún medicamento capaz de retrasar o revertir la pérdida de cartílago; los únicos tratamientos disponibles son el control del dolor y el reemplazo quirúrgico de las articulaciones afectadas.
Actualmente se están realizando ensayos clínicos en Fase 1, con una versión oral de este inhibidor, para tratar la debilidad muscular, lo que muestra que el fármaco es seguro para los humanos. El siguiente paso será iniciar pruebas específicas para la regeneración del cartílago. Aunque queda camino por recorrer antes de saber si funcionará igual de bien en humanos, la idea de regenerar tejido propio y evitar cirugías mayores ya no suena a fantasía futurista. Empieza a parecer un objetivo científico razonable.
Referencias:
M. Singla, Yu Xin Wang, E. Monti, Y. Bedi, P. Agarwal, S. Su, S.Ancel, M. Hermsmeier, N. Deevisetti, N. Bhutani. Inhibition of 15-hydroxy prostaglandin dehydrogenase promotes cartilage regeneration. Science. DOI: 10.1126/science.adx6649
https://www.popularmechanics.com/science/health/a70350437/stanford-cartilage-regrowth-injection/
https://med.stanford.edu/news/all-news/2025/11/joint-cartilage-aging.html
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