Todos recordamos que la herramienta que permitió a la humanidad salir adelante de la pandemia de la COVID-19 en un tiempo récord fueron las vacunas, y no cualquier tipo de vacunas, sino una novedosa modalidad que en lugar de utilizar proteínas (o sea, antígenos) para generar la respuesta inmune de producción de anticuerpos protectores, se basaba en la utilización de ARN, que al entrar en ciertas células del sistema inmune hace que estas produzcan las proteínas que actuarán como antígenos, para así inducir esa producción de anticuerpos. Las vacunas basadas en ARN demostraron ser más eficaces que las convencionales y tuvieron un impacto médico (así como económico) sin precedentes. Pero el potencial de las vacunas basadas en ARN va más de su utilidad contra el SARS-CoV-2, como se describe en las dos noticias que se reportan aquí. Por un lado, se está explorando su uso para generar vacunas terapéuticas en cáncer de mama triple negativo (el de peor pronóstico), y por otra parte, también se están utilizando para desarrollar vacunas que podrían proteger de los ataques de alergia que se nos avecinan a muchos con la próxima llegada de la primavera. En resumen, un avance biotecnológico de primer orden que promete aplicaciones de gran impacto en diversos ámbitos de la salud.

Una vacuna personalizada con ARN mensajero abre una nueva era en el cáncer mama triple negativo
Un estudio publicado en la revista Nature por investigadores de BioNTech y el Centro Médico Universitario de Maguncia (Alemania) demuestra que es posible crear vacunas individualizadas contra el cáncer de mama triple negativo, capaces de generar una respuesta inmunitaria potente y duradera durante años.
El desafío del cáncer de mama triple negativo
El cáncer de mama triple negativo es el subtipo más agresivo de esta enfermedad. A diferencia de los otros subtipos, no responde a los tratamientos hormonales habituales, tiende a recaer en los primeros años, incluso cuando se detecta en fases tempranas, y tiene un pronóstico notablemente peor que otros subtipos del cáncer de mama. Sin embargo, tiene una característica que se ha querido aprovechar, que es su carácter “inmunogénico” debido a su gran cantidad de mutaciones genéticas. Un ensayo clínico en fase I ofrece resultados esperanzadores con una vacuna fabricada a medida para cada paciente, basada en tecnología de ARN mensajero, la misma plataforma que impulsó las vacunas contra la COVID-19, que consigue despertar el sistema inmunitario de forma sostenida y, en la mayoría de los casos, contener la enfermedad hasta seis años.
Una vacuna a medida para el sistema inmunitario
La investigación publicada en Nature presenta un enfoque distinto en esta enfermedad: una vacuna de ARNm personalizada. En lugar de ser una vacuna genérica para todas las pacientes, esta se fabrica bajo demanda para cada paciente, tras analizar el ADN y ARN de su propio tumor, mediante secuenciación.
En el proceso seleccionan hasta 20 mutaciones específicas del tumor de la paciente, llamadas neoantígenos. Con esa información, elaboran dos moléculas de ARN mensajero que, encapsuladas en nanopartículas lipídicas que se administran por vía intravenosa, llegando a los ganglios linfáticos y activando las células del sistema inmunitario (específicamente las células dendríticas), para que reconozcan y destruyan cualquier célula que presente esas huellas. Para este estudio se administraron ocho dosis de la vacuna por vía intravenosa a cada paciente.
El proceso de fabricación de cada vacuna personalizada duró en promedio 69 días, lo que demuestra que es viable hacerlo dentro de los plazos clínicos reales.
El estudio
El ensayo incluyó 14 pacientes con cáncer de mama triple negativo en fases tempranas, que ya habían sido operadas y habían recibido quimioterapia (antes o después de la cirugía). La vacunación se realizó dentro del primer año tras completar el tratamiento estándar. El objetivo principal no era demostrar eficacia clínica definitiva, sino evaluar la seguridad de la vacuna, su capacidad para inducir respuestas inmunitarias específicas y la viabilidad técnica de fabricar vacunas personalizadas en un entorno clínico real.
Resultados
Los resultados inmunológicos mostraron, que en prácticamente todas las pacientes se detectaron respuestas de linfocitos T —las células «soldado» del sistema inmunitario— contra varios de los neoantígenos incluidos en la vacuna. En muchos casos, estas respuestas surgieron de cero, es decir, el sistema inmunitario aprendió a reconocer amenazas que antes ignoraba por completo.
Lo más relevante es la durabilidad de esa respuesta. En algunas pacientes, los linfocitos T específicos contra el tumor seguían siendo detectables y funcionalmente activos en sangre hasta seis años después de la última vacuna, sin necesidad de dosis de recuerdo. Además, estas células mostraron dos perfiles muy prometedores: un tipo «listo para actuar«, con capacidad citotóxica inmediata, y otro con características de células madre de memoria, capaz de regenerarse y mantener la vigilancia a largo plazo.
Once de las 14 pacientes permanecieron libres de recaída durante el seguimiento, con una mediana de cinco años desde la última dosis. Tres pacientes sí experimentaron recurrencia, y cada caso ilustra un mecanismo diferente de cómo el tumor puede «escapar» a la vigilancia inmunitaria. Los efectos secundarios fueron predominantemente leves (fiebre, escalofríos, fatiga) y pasajeros, compatibles con los ya conocidos de esta plataforma de ARN.
¿Por qué falla el tratamiento?
Los investigadores identificaron los siguientes mecanismos de escape del cáncer:
- Respuesta débil: Una paciente había generado la respuesta inmunitaria más débil y recayó, pero logró una remisión completa con un posterior tratamiento de inmunoterapia anti-PD-1, lo que sugiere que la vacuna podría haber «preparado el terreno» para ese éxito posterior.
- Otra paciente tenía un tumor que fue perdiendo progresivamente la expresión de las moléculas que permiten a los linfocitos T reconocerlo, un mecanismo de evasión ya documentado en otros estudios.
- La tercera era portadora de una mutación BRCA1, desarrollo un segundo tumor que era genéticamente distinto del primero, por lo que la vacuna, diseñada para el primer tumor, no pudo reconocerlo.
Conclusiones
Los autores reconocen las limitaciones del estudio por el escaso número de pacientes y la no existencia de un grupo de control con el que comparar. Sin embargo, los datos demuestran con claridad que fabricar vacunas personalizadas de ARNm contra el cáncer de mama triple negativo es técnicamente factible, seguro y capaz de generar una inmunidad robusta y prolongada.
En el cáncer de mama triple negativo, donde el riesgo de recaída es elevado, esta nueva estrategia abre una nueva vía hacia terapias más precisas, duraderas y adaptadas a cada paciente.
Referencia:
U.Sahin, M.Schmidt, E.Derhovanessian, A.Cortini, I.Vogler, T.Omokoko, E.Godehardt, S.Attig, S.Newrzela, J.Grützner, N.Bidmon, S.Bolte, S.Brachtendorf, T.Stuhlmann, D.Langer, D.Brüne, J. Blake, A.Feldner, H.Lindman, A.Schneeweiss, M. Eichbaum & Ö.Türeci. Individualized mRNA vaccines evoke durable T cell immunity in adjuvant TNBC. Nature (2026). https://doi.org/10.1038/s41586-025-10004-2

Una vacuna basada en ARN abre la puerta a tratar alergias múltiples con un único tratamiento
La estrategia se basa en una combinación de un alérgeno consenso, diseñado y sintetizado artificialmente, y la tecnología de vacunación mediante ARN mensajero, similar a la utilizada en las vacunas frente a la COVID-19, lo cual permite neutralizar los efectos de alérgenos tanto de alimentos como de pólenes
Un equipo internacional de investigadores liderado por la Technical University of Denmark (DTU), en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid (UCM), IBIMA-Plataforma BIONAND (Málaga) y médicos especialistas de los hospitales Vall d’Hebron y Clínic de Barcelona, ha desarrollado una nueva aproximación terapéutica para el tratamiento de pacientes alérgicos a múltiples fuentes, incluidos alimentos y pólenes.
El estudio, que acaba de publicarse en la revista Nature Communications, presenta una innovadora plataforma de inmunoterapia dirigida específicamente a la alergia de individuos polisensibilizados frente a múltiples alérgenos homólogos, comunes en un gran número de alimentos. Estas alergias afectan a más de siete millones de personas solo en Europa y esta aproximación podría sentar las bases para el desarrollo de futuras terapias frente a otras alergias complejas.
El sistema inmunitario del individuo alérgico reacciona de forma exagerada frente a proteínas generalmente inocuas, denominadas alérgenos. Los síntomas pueden manifestarse de forma leve, o derivar en cuadros más graves, pudiendo llegar a experimentar el paciente un choque anafiláctico. Los alérgenos generalmente son proteínas estructuralmente conservadas entre distintas especies vegetales, lo que provoca que una persona sensibilizada a un alimento pueda sufrir alergia frente a otros alimentos o pólenes por medio de alérgenos homólogos, pese a no haber existido en ningún momento contacto previo con fuentes.
Este es el caso del denominado síndrome alérgico por proteínas transportadoras de lípidos no específicos (nsLTP), una de las formas más frecuentes de alergia alimentaria en el sur de Europa. El alérgeno principal del melocotón es quizás el referente de esta familia de proteínas, que cuenta con hasta 40 homólogos distintos en numerosas frutas, frutos secos, legumbres y pólenes.
Actualmente, no existe un tratamiento sencillo para este tipo de alergias múltiples. En la clínica, si no es posible identificar la fuente primaria de sensibilización, se recomienda en la mayoría de los casos, evitar todos los alimentos implicados, una estrategia difícil de mantener cuando las fuentes alergénicas son numerosas y su ingesta accidental puede derivar en reacciones alérgicas graves. La única opción con potencial curativo a largo plazo es la inmunoterapia clásica, un proceso largo en el tiempo y que no siempre garantiza una protección completa y que puede provocar reacciones adversas durante el tratamiento, lo que conlleva una elevada tasa de abandono.
«Necesitábamos diseñar una terapia capaz de atacar varias alergias a la vez, de forma rápida y segura», explica Esperanza Rivera-de-Torre, investigadora de la DTU y una de las autoras principales del estudio.
Para ello, el equipo combinó dos innovaciones clave. Por un lado, diseñaron un alérgeno consenso, una proteína artificial que representaba la «media» estructural de toda la familia de alérgenos responsables de la reactividad cruzada. Aunque esta molécula no existe en la naturaleza, contiene los elementos inmunogénicos comunes a los miembros más relevantes de esta familia, los más conservados filogenéticamente, lo que permite inducir una respuesta inmunitaria frente a múltiples fuentes con una sola intervención. Su caracterización se realizó en el grupo de Alérgenos de la Facultad de Ciencias Químicas de la UCM.
Por otro lado, los investigadores emplearon tecnología de ARN mensajero para administrar este alérgeno, siguiendo un enfoque similar al empleado con las vacunas frente a la COVID-19. En este caso, el ARN actúa como un «caballo de Troya». Se introduce en el citoplasma y las células del propio organismo sintetizan el alérgeno de forma controlada en su interior, produciendo a continuación la respuesta ofensiva del sistema inmunitario sobre las moléculas responsables de la alergia. De esta forma se bloquea su capacidad de desencadenar una reacción alérgica, y favore en cambio una respuesta inmunológica protectora.
Los experimentos realizados en modelos animales demostraron que esta inmunoterapia era capaz de inducir anticuerpos capaces de reconocer y bloquear alérgenos procedentes de distintas fuentes alimentarias y de pólenes, superando incluso la protección obtenida con la inmunoterapia con alérgenos naturales individuales. Además, la administración del tratamiento resultó segura en los modelos estudiados, sin provocar reacciones adversas durante la inmunización.
Aunque en un modelo de alergia grave los animales tratados aún mostraron ciertos síntomas tras la exposición al alérgeno, su perfil inmunológico sugiere que la optimización de la formulación y de la vía de administración podría permitir, desarrollar una solución terapéutica eficaz para estos pacientes.
Más allá del papel de vacunación descrito, los resultados podrían utilizarse en el manejo de otras alergias donde la reacción cruzada sea prevalente. Su uso puede ir más alláde las alergias en áreas tales como virus y bacterias patógenas con alta capacidad de mutacióny diversidad antigénica.
En conjunto, este trabajo abre una nueva vía para el desarrollo de inmunoterapias más amplias, seguras y personalizables, y refuerza el papel de la colaboración internacional y de la Universidad Complutense de Madrid en la investigación biomédica de vanguardia.
Referencia bibliográfica:
Mark Møiniche et al. An mRNA-delivered consensus allergen induces a neutralizing IgG response against food and pollen allergens. Nat Commun (2026). https://doi.org/10.1038/s41467-026-69134-4 Open Acces
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