Resumen elaborado por la Dra. Concha Lopez, miembro del Comité Científico de Fundación QUAES, a partir de informaciones de la Agencia Sinc e Infobae
Durante años, el aumento de los pacientes con miopía se ha atribuido al uso excesivo de pantallas. Sin embargo, una línea de investigación propone que esta condición óptica se debe a costumbres dañinas y prolongadas en el tiempo como forzar la vista en condiciones de penumbra.
El aumento de la miopía en niños y jóvenes ha sido vinculado durante años al uso excesivo de pantallas. Sin embargo, una investigación reciente realizada por expertos de la Facultad de Optometría de Suny en Nueva York abre una nueva perspectiva sobre el origen de esta condición visual. El estudio, publicado en Cell Report, sugiere que la causa principal podría estar más relacionada con la falta de luz en los entornos donde se realizan actividades de cerca, que con el tiempo de exposición a dispositivos electrónicos.
El equipo liderado por José Manuel Alonso, neurocientífico, observó que el hábito de vivir o trabajar en espacios poco iluminados puede estresar los ojos al limitar la cantidad de luz que llega a la retina. El estudio explica que: “esta situación provoca que la pupila se contraiga para enfocar objetos cercanos, como sucede al leer o usar dispositivos electrónicos en interiores. A largo plazo, esta contracción repetitiva y prolongada puede predisponer al desarrollo de miopía, sobre todo en quienes pasan gran parte del día en lugares con luz insuficiente.”
La investigación destaca la importancia de exponer los ojos a niveles adecuados de luz, incluso en ambientes cerrados. Según los autores: “el brillo de la imagen ayuda a regular la pupila y evita el esfuerzo ocular constante”. Recomiendan que, tanto en el hogar como en el colegio o el trabajo, se procure una iluminación adecuada para proteger la salud visual, especialmente durante actividades que requieren enfoque cercano.
El estudio demostró que las lentes negativas reducen la iluminación retinal al contraer la pupila mediante un proceso de contracción denominado acomodación. Dicha contracción se vuelve más fuerte al acortar la distancia de visión, durante periodos prolongados y cuando el ojo se vuelve miope.
Si se demuestra que es correcto, el mecanismo propuesto podría conducir a un cambio de paradigma en la comprensión y el control de la miopía, según expresan los investigadores. Esta contracción pupilar podría reducirse con lentes multifocales, mediante gotas de atropina –que bloquean los músculos que contraen la pupila– o pasando tiempo al aire libre mientras se observan distancias lejanas. “No es un resultado definitivo”, enfatiza Alonso. “Es una hipótesis demostrable basada en la fisiología del ojo que relaciona muchos factores diferentes».
El equipo de Alonso advierte que cualquier estrategia para el control de la miopía podría resultar insuficiente si no se aborda el problema de la exposición a la luz. La clave está en modificar los hábitos diarios, asegurando que tanto niños como adultos tengan acceso a espacios bien iluminados durante las actividades que implican mirar de cerca.
La miopía alcanza cifras del 50 % de los adultos jóvenes en Estados Unidos, y hasta el 90% en regiones del este de Asia, según el Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC). En España, la Organización Mundial de la Salud estima que para el 2050 la mitad de la población será miope e informa de que, en la actualidad, el porcentaje alcanza ya el 25%. Si bien la genética posee un papel importante en su desarrollo, el aumento rápido de los casos en pocas generaciones sugiere que las características ambientales también son relevantes. Esta investigación ayuda a explicar por qué factores aparentemente diferentes parecen influir en la evolución de la miopía.
En resumen, los investigadores de Suny sostienen que “aumentar la exposición a la luz, especialmente la natural, puede ser una medida eficaz para frenar la progresión de la miopía”. Pasar más tiempo al aire libre no solo permite descansar la vista, sino que también favorece el desarrollo ocular saludable. Además, en ambientes cerrados, se recomienda emplear fuentes de luz adecuadas y evitar pasar largos periodos leyendo, usando dispositivos o realizando tareas de cerca casi a oscuras. El estudio plantea que la prevención y el control de la miopía requieren un enfoque integral, en el que la calidad de la luz tenga un papel central.
Referencia:
Maharjan, U. et al. Human accommodative visuomotor function is driven by contrast through ON and OFF pathways and is enhanced in myopia. Cell Report. 2025
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