Resumen elaborado por el Dr. Javier Chorro, miembro del Comité Científico de Fundación QUAES, a partir del estudio publicado en European Heart Journal ( https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehag120 )
Los estudios epidemiológicos sobre la prevalencia de las distintas enfermedades muestran un aumento tanto de la correspondiente a la insuficiencia cardíaca (IC) como de la del cáncer. Entre las causas de este incremento se encuentran la mayor longevidad de la población, que a su vez se relaciona, entre otros factores, con las mejoras en las condiciones de vida y los avances en la ciencia médica y en la atención sanitaria. Como consecuencia de ello la IC y el cáncer coexistirán cada vez más como causas concurrentes de morbilidad y mortalidad, tal como lo señalan Iaconelli A et al. en el artículo recientemente publicado en la revista European Heart Journal,
(https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehag120).
La relación entre ambas podría deberse a factores de riesgo compartidos (por ejemplo, la edad, el tabaquismo y la obesidad), a comorbilidades comunes (por ejemplo, anemia o enfermedad pulmonar crónica), así como a tratamientos oncológicos cardiotóxicos. Iaconelli A et al., en la introducción del artículo, también comentan otras hipótesis, como la que sugiere que la IC podría aumentar el riesgo de desarrollar cáncer o la que postula que ambas afecciones podrían tener un origen común. Independientemente de ello la coexistencia de IC y cáncer introduce mayor complejidad en el manejo clínico de los pacientes e influye en el pronóstico y los autores recuerdan que es importante el desarrollo de programas de cribado de ambas entidades ya que facilitan el diagnóstico y la instauración precoz de tratamientos adecuados.
En el ámbito de la IC el establecimiento de estrategias de detección precoz está menos desarrollado que en el del cáncer y este hecho determina una disminución de las oportunidades que ofrece el tratamiento en fases presintomáticas o con síntomas leves, que no requieren todavía la utilización de fármacos dirigidos a disminuir las manifestaciones clínicas de la congestión, como ocurre con los diuréticos de asa que son fármacos potentes que actúan directamente a nivel renal para eliminar el exceso de líquidos y controlar la sobrecarga de volumen y los edemas severos, especialmente en la insuficiencia cardíaca. La utilización de estos fármacos es considerada un marcador de IC.
Así pues, los autores del artículo señalan que tanto el cáncer como la IC son patologías frecuentes que a menudo coexisten y que cada una de estas afecciones influye en la evolución de la otra. En relación con ello se han planteado como objetivo evaluar la prevalencia, la incidencia y el pronóstico del cáncer en pacientes con IC o que tomaban diuréticos de asa, así como la mortalidad atribuida a ambas enfermedades. Para ello han utilizado los registros de salud correspondientes a una región de Escocia, se han clasificado a las personas mayores de 50 años según la presencia o ausencia de IC, el uso de diuréticos de asa y la presencia o ausencia de cáncer y se ha registrado la incidencia, la mortalidad y la causa del fallecimiento. Se ha elegido ese umbral de edad para centrarse en una población con mayor riesgo.
Han observado que, de las 317.178 personas mayores de 50 años incluidas en el análisis, 11.268 (3,6 %) padecían IC y a 6.276 se les habían prescrito diuréticos de asa. Otras 19.044 personas (6,0 %) recibieron diuréticos de asa. Así, 30.312 personas (9,6 %) cumplían una definición ampliada de IC. Con respecto a la prevalencia de cáncer, un total de 17.486 personas (5,5 %) presentaban este diagnóstico y ésta fue ligeramente mayor en los grupos con exposición a IC que en el grupo sin dicha exposición. Los hombres con IC presentaron la mayor prevalencia global de cáncer (11 %), mientras que en las mujeres de este mismo grupo diagnóstico la cifra fue del 10 %. El cáncer de mama fue el más frecuente entre las mujeres y el de próstata entre los hombres; los cánceres de pulmón y colorrectal también fueron frecuentes en ambos sexos.
La incidencia anual de cáncer fue ligeramente mayor en el grupo con IC (razón de tasas de incidencia: 1,10; p < 0,001), con variaciones según el tipo de cáncer. Con respeto a la mortalidad, en las personas sin cáncer ni IC, la mortalidad anual fue inferior al 3 % y la mayoría de las muertes fueron de origen cardiovascular. En aquellas con cáncer, pero sin IC, la mortalidad anual fue del 6,3 % para las mujeres y del 9,0 % para los hombres y la mayoría falleció a causa del cáncer. En las personas con IC pero sin cáncer, la mortalidad anual osciló entre el 6,6 % y el 18,4 %, dependiendo del sexo y de los criterios de IC aplicados y la mayoría de las muertes fueron de origen cardiovascular. En aquellas con cáncer e IC, la mortalidad anual varió entre el 14,5 % y el 28,4 % y las tasas de mortalidad cardiovascular y por cáncer fueron similares. Pocos pacientes fallecieron en su domicilio (alrededor del 20 %).
En la discusión de los resultados los autores comentan que el análisis demuestra que los pacientes con diagnóstico de IC o que tomaban diuréticos de asa (un posible marcador de IC no diagnosticada) presentaban una mayor probabilidad de tener antecedentes de cáncer y de desarrollar nuevos cánceres durante el seguimiento, incluso tras ajustar por edad y condiciones socioeconómicas. En conjunto, el 14 % de los pacientes mayores de 50 años que cumplían los criterios de IC tenían antecedentes de cáncer (previo al periodo analizado o durante el mismo) o desarrollaron un cáncer incidente en los 5 años siguientes, frente al 9 % de las personas que no cumplían ninguno de los criterios de IC. Esta diferencia se debió principalmente a unas tasas más elevadas de cáncer colorrectal, de pulmón y de hígado. Los pacientes que padecían tanto cáncer como IC tuvieron un peor pronóstico debido al aumento de las muertes atribuidas tanto a enfermedades cardiovasculares como al cáncer.
En las conclusiones del trabajo los autores señalan que los pacientes con IC presentan un mayor riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer, especialmente cáncer colorrectal y de pulmón; esto podría reflejar la existencia de factores de riesgo compartidos, aunque también es posible que la IC sea oncogénica y que el cáncer induzca IC. No obstante, los hombres con IC tienen menos probabilidades de recibir un diagnóstico de cáncer de próstata. Los pacientes con IC y cáncer tienen un peor pronóstico debido a las elevadas tasas de mortalidad atribuibles tanto a enfermedades cardiovasculares como al cáncer. La mayoría de los pacientes que tomaban diuréticos de asa no tenían un registro diagnóstico de IC, pero presentaban características, riesgo de cáncer y pronóstico similares a los de los pacientes con IC, lo que sugiere que muchos de ellos padecen una IC no diagnosticada. Los resultados del estudio también sugieren que no se debe descuidar la vigilancia del cáncer al tratar a pacientes con insuficiencia cardíaca.
Fuentes (Acceso Abierto): Iaconelli A, Morsy MI, Friday JM, et al. Cancer and heart failure: prevalence, incidence, and prognosis in Scotland, European Heart Journal, Volume 47, Issue 24, 21 June 2026, Pages 3152–3169, https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehag120
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