El humo de los incendios forestales aumenta el riesgo de accidentes cerebrovasculares

18 septiembre, 2026

El estudio de la relación existente entre el humo y la contaminación atmosférica generados por los incendios forestales y la salud de la población es objeto de atención y preocupación crecientes. El aumento de la frecuencia, intensidad y duración de los incendios forestales, se acompaña de la emisión de grandes cantidades de humo que, entre otros efectos, provocan un aumento de las concentraciones de partículas PM2,5 en el aire atmosférico que pueden desplazarse a largas distancias y persistir durante periodos prolongados de tiempo. Las partículas PM2.5 se encuentran suspendidas en el aire, tienen un diámetro inferior a 2,5 micras y contienen contaminantes microscópicos (mezcla de hollín, polvo, metales pesados, sulfatos y nitratos, amoníaco, sustancias orgánicas, líquidos…).

En relación con este tema acaba de publicarse en la revista European Heart Journal el artículo científico realizado por Hao et al, de la Universidad de Emory en Atlanta (Eur Heart J. 2026 Jun 2;47(21):2673-2682. doi: 10.1093/eurheartj/ehaf875), que ha sido objeto de un comentario editorial en la misma revista. En este trabajo se aborda el análisis de las consecuencias de este tipo de contaminación atmosférica sobre una patología muy prevalente en la actualidad, los accidentes cerebrovasculares (ACV). Los autores han llevado a cabo un estudio de base poblacional a nivel nacional (EE.UU.) con la finalidad de cuantificar la asociación entre la exposición a largo plazo a PM2.5 derivadas del humo de incendios forestales y el riesgo de ACV en adultos mayores de 65 años incluidos en el programa Medicare durante el periodo comprendido entre 2007 y 2018.

Los casos de ACV se han identificado en los registros de Medicare validados y las concentraciones diarias de PM2.5 (tanto las derivadas del humo de incendios forestales como las ajenas a éste) se han determinado utilizando un marco de modelado de aprendizaje automático. Diariamente se clasificaron las áreas del territorio, divididas en cuadrículas de 1 km², como afectadas por el humo o libres del mismo, basándose en los contornos de humo de incendios del “Sistema de Mapeo de Riesgos de la NOAA” y en las contribuciones al total de PM2.5 atribuibles a incendios forestales, estimadas mediante el “Sistema de Modelado de Calidad del Aire Multiescala Comunitario (CMAQ)”. Se utilizaron dos modelos independientes, uno utilizando datos de áreas afectadas por el humo para predecir el total de PM2.5, y otro utilizando datos de áreas libres de humo para predecir el nivel basal de PM2.5. Posteriormente, se obtuvo la concentración de PM2.5 específica del humo restando ambos valores. En los modelos se integraron múltiples fuentes de datos obtenidos mediante satélites, monitores regulatorios en superficie y sensores de bajo costo, así como variables meteorológicas.

En el estudio se han documentado 2,9 millones de casos incidentes de ACV entre los 25 millones de beneficiarios del programa Medicare. Se ha observado que la exposición prolongada a PM2,5 procedentes de incendios forestales se asocia significativamente con un mayor riesgo de ACV y que el grado de asociación ha sido más significativo en los periodos de exposición más prolongados. Así, un aumento de 1 μg/m³ en el promedio de PM2,5 del humo de incendios forestales durante un periodo de 3 años se ha asociado con un incremento del 1,3 % en el riesgo de ACV. En términos generales, las asociaciones observadas para las PM2,5 del humo de incendios forestales han sido mayores que las correspondientes a las PM2,5 de otra procedencia. Los autores han estimado que en los adultos mayores de EE.UU. pueden atribuirse 17.226 casos anuales adicionales de ACV a la exposición crónica a las partículas PM2.5 procedentes de los incendios.

Los autores comentan que se trata del primer estudio que se centra en los efectos a largo plazo de las partículas PM2.5 del humo de incendios forestales sobre la incidencia de ACV y que los hallazgos coinciden con los de revisiones sistemáticas publicadas recientemente que indican que la exposición a este tipo de contaminación ambiental se asocia con resultados cardiovasculares y cerebrovasculares agudos. Comentan también que la mayoría de las investigaciones previas sobre la morbilidad por ACV vinculada al humo de incendios forestales se han centrado en efectos transitorios, como las visitas a urgencias y las hospitalizaciones durante la exposición aguda, mientras que los datos del estudio presentado amplían este conocimiento al dilucidar el potente impacto de las partículas PM2.5 a largo plazo sobre la incidencia de ACV, aunque el aumento del riesgo por unidad de partículas PM2.5 sea relativamente pequeño a nivel individual. En las conclusiones los autores señalan también que las normativas que conducen a una gestión y prevención eficaces de los incendios forestales pueden reportar importantes beneficios para la salud de la población de edad avanzada.

En el comentario editorial publicado en la misma revista (Eur Heart J. 2026 Jun 2;47(21):2683-2685, doi: 10.1093/eurheartj/ehaf1003), tras señalar que la contaminación atmosférica, y concretamente las partículas finas PM2,5, ha sido reconocida como un importante factor de riesgo ambiental modificable para las enfermedades cardiovasculares, subrayan también que el humo de los incendios forestales se ha convertido en una fuente cada vez más importante de PM2,5 a medida que el cambio climático ha ido favoreciendo el desencadenamiento de incendios cada vez más frecuentes e intensos.

Señalan que este humo contiene mezclas complejas de partículas y contaminantes gaseosos que pueden desplazarse a escala continental, provocando la exposición de poblaciones situadas más allá de las áreas directamente afectadas por los incendios, y que este humo tiene propiedades tóxicas y composición diferentes a las de otras fuentes de contaminación ambiental. Contiene una mayor proporción de partículas ultrafinas y submicrónicas, así como más componentes oxidativos y proinflamatorios, tales como hidrocarburos aromáticos policíclicos oxigenados, quinonas y aldehídos, características que facilitan una profunda penetración alveolar y la translocación sistémica, promoviendo el estrés oxidativo y respuestas inflamatorias. Estos efectos pueden conducir a disfunción endotelial, vasoconstricción, aumento de la presión arterial y estados protrombóticos que constituyen mecanismos fisiopatológicos implicados en el desarrollo de ACV.

Por todo ello consideran que es importante incorporar la exposición a incendios forestales en la evaluación del riesgo, en la planificación de los sistemas de salud y en las estrategias de adaptación al cambio climático y que se requieren más estudios que incluyan poblaciones y regiones diversas, que profundicen en la comprensión de los mecanismos subyacentes y que evalúen la eficacia de las medidas de protección.

 

Fuentes (Acceso abierto):

Hao H, Xu K, Zhang D, Deng Y, Benmarhnia T, Pu Q, Pattisapu VK, Steenland K, Chang HH, Alonso A, Liu Y. Long-term exposure to wildfire smoke particulate matter and incident stroke: a US nationwide study. Eur Heart J. 2026 Jun 2;47(21):2673-2682. doi: 10.1093/eurheartj/ehaf875. PMID: 41587749; PMCID: PMC13225884.

https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehaf875

Zhang S, Chen K. Wildfire smoke and stroke: emerging evidence on long-term cardiovascular risk. Eur Heart J. 2026 Jun 2;47(21):2683-2685. doi: 10.1093/eurheartj/ehaf1003. PMID: 41587744.

https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehaf1003

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