Dinámica de las picaduras de mosquitos y estrategias para reducir la transmisión de enfermedades.

30 octubre, 2026

 

Texto elaborado por el Dr. Javier Chorro, cardiólogo y miembro del Comité Científico de Fundación QUAES,

a partir del artículo publicado en Science Advances: https://www.science.org/doi/epdf/10.1126/sciadv.aec2023  

 

La transmisión de determinadas enfermedades ocurre con la intervención de vectores específicos que, en el caso del paludismo, el dengue, la fiebre zika, chikungunya, la fiebre amarilla, la fiebre del Nilo occidental, la filariasis linfática o la encefalitis japonesa, son los mosquitos. En el paludismo el parásito que la causa, el Plasmodium, es transmitido por la picadura del mosquito Anopheles, cuyas hembras utilizan las proteínas de la sangre ingerida durante las picaduras para el desarrollo y maduración de los huevos de su especie. Al picar a una persona infectada (huésped intermediario) ingieren, junto con la sangre, al agente patógeno que se multiplica en su organismo (huésped definitivo) y se acumula después en la saliva, siendo inyectado en otra persona durante una picadura posterior. 

 

Mediante la detección de señales químicas y físicas como el CO2, olores corporales, calor, radiación infrarroja, humedad de la piel o contrastes de colores, entre otras, los mosquitos identifican a las personas que van a ser picadas y al aterrizar sobre la piel exploran su superficie para identificar el lugar adecuado para efectuar la picadura. Durante la misma se distinguen dos fases que tienen lugar por encima y por debajo de la superficie cutánea y, tanto en la identificación del sujeto que va ser picado como en el comportamiento durante la picadura, intervienen receptores olfativos y gustativos situados en los órganos sensoriales del mosquito. Determinadas alteraciones relacionadas con estos receptores y su función pueden modificar la capacidad de reconocer a los objetivos.  

 

Así, determinadas mutaciones relacionadas con algunos de estos receptores pueden provocar alteraciones fisiológicas y en la conducta durante la picadura que dificulten o impidan su consecución. Todavía es limitada la información disponible sobre la conducta de la hembra del mosquito Anopheles durante la picadura y sobre las señales sensoriales específicas presentes en la piel humana que la disuaden o la incitan a picar. Asimismo, existe escasa información sobre las señales utilizadas para localizar los vasos sanguíneos bajo la superficie cutánea y, como señalan Konopka JK et al. en el artículo recién publicado en Science Advances ( https://www.science.org/doi/epdf/10.1126/sciadv.aec2023 ), llevar a cabo una caracterización detallada y en tiempo real del comportamiento de picadura, tanto en la superficie como por debajo de la piel, supone un desafío.  

 

La obtención de información precisa sobre el comportamiento que exhiben las hembras de distintas especies de mosquitos al interactuar con un hospedador humano tras posarse sobre la superficie de la piel puede ser útil para desarrollar nuevas estrategias destinadas a reducir y prevenir las picaduras. En el artículo mencionado anteriormente, que se ha desarrollado en la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, Maryland, EE. UU, en la Universidad Western de Ontario, Canadá y en el Campus de Investigación Janelia del HHMI en Virginia, EE. UU, se describe el comportamiento, tanto sobre la superficie de la piel como por debajo de ella, de las hembras de Anopheles coluzzii sobre un hospedador humano observado en tiempo real y se estudia el papel que desempeña la quimiorrecepción en la selección del lugar de la picadura y en las actividades que tienen lugar bajo la piel una vez iniciada. Asimismo, se comparan los perfiles de picadura de dos de los vectores de enfermedades más importantes: Anopheles coluzzii (vector del paludismo) y Aedes aegypti (vector de otras enfermedades, como el dengue, chikungunya, zika y la fiebre amarilla). 

 

En el estudio los autores han combinado técnicas videográficas y técnicas electrofisiológicas para analizar, en tiempo real y sobre la piel humana, la dinámica de la picadura. Las actividades de exploración y picadura sobre la piel humana se han registrado mediante videografía de alta velocidad y se han cuantificado utilizando técnicas de seguimiento por vídeo basadas en aprendizaje profundo. Los registros electrónicos de los comportamientos de picadura por debajo de la superficie cutánea se han obtenido mediante la conexión de los mosquitos a un amplificador utilizando electrodos de hilos de oro con adhesivos de plata. Al posarse sobre la piel, conectada a otro electrodo, y perforar la superficie cutánea se cierra el circuito provocando cambios de voltaje que se pueden analizar mediante métodos computacionales.  

 

Así, han descrito la sincronización, hasta ahora desconocida, entre los movimientos de las piezas bucales y las patas durante la fase de exploración y han identificado cinco aspectos diferenciados del comportamiento que ocurre bajo la superficie cutánea: perforación, búsqueda de vasos sanguíneos, ingestión de sangre, retracción y extracción. También han demostrado que la alteración de genes quimiosensoriales (orco e IR76b) puede modificar determinados componentes de la picadura normal. Los hallazgos indican que los mosquitos hembra presentan una sincronización compleja de sus partes corporales en el lugar de la picadura, mediada por procesos motores y quimiosensoriales y los análisis comparativos han revelado estrategias de picadura específicas de cada género (Anopheles coluzzii y Aedes aegypti), vinculadas a las distintas formas de localizar los vasos sanguíneos. 

 

En las conclusiones los autores subrayan que el trabajo presenta un marco integrado para el estudio de los comportamientos naturales de la picadura de los mosquitos sobre un hospedador humano y que las diferencias observadas en los comportamientos de ingesta de sangre (específicas tanto del género como del genotipo) reflejan la heterogeneidad inherente a la respuesta individual de cada mosquito. Señalan que el enfoque utilizado podría ampliarse para examinar si el proceso se ve afectada de manera diferencial por la presencia de repelentes en la piel, así como para analizar cómo las variaciones en la fisiología de un individuo influyen en los parámetros de la picadura. Consideran que la metodología desarrollada se puede utilizar para examinar las picaduras en distintos huéspedes humanos, con el fin de determinar qué aspectos de la picadura se ven influidos por diferentes variables (por ejemplo, la heterogeneidad en el olor o el sabor, la microbiota cutánea, la textura, el grosor o la temperatura de la piel). Finalmente resaltan que los avances en la comprensión de la biología sensorial que interviene en la ingesta de sangre por parte de los mosquitos (proceso que tiene lugar en la interfaz con la piel del huésped humano) puede conducir a mejorar las estrategias para reducir las picaduras y la transmisión de las enfermedades. 

 

Fuente (Acceso Abierto): 

Konopka JK, Poinapen D, Chitnis SS, et al. Coordinated mosquito biting dynamics at the human skin interface. Sci Adv. 2026 Oct 23;12(43):eaec2023. doi: 10.1126/sciadv.aec2023. Epub 2026 Oct 21. PMID: 42905808. 

https://www.science.org/doi/epdf/10.1126/sciadv.aec2023 

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