Un “marcapasos cerebral inteligente” para el Parkinson: Estimulación adaptada al paciente

10 abril, 2026

Resumen elaborado por el Dr. José López Torrecilla, oncólogo radioterápico y miembro del Comité Científico de Fundación QUAES, a partir del estudio Adaptive deep brain stimulation in Parkinson’s disease, publicado en The Lancet.

Investigadores del Departamento de Neurología del Amsterdam University Medical Center publican en The Lancet una revisión sobre la estimulación cerebral profunda adaptativa, una tecnología que promete transformar el tratamiento de la enfermedad de Parkinson al ajustar automáticamente los impulsos eléctricos según el estado neurológico del paciente, en tiempo real.

Problema actual del tratamiento del Parkinson

La enfermedad de Parkinson afecta a millones de personas en todo el mundo y se caracteriza por temblores, rigidez y lentitud de movimientos, causados por la pérdida progresiva de neuronas que producen dopamina en el cerebro. Aunque los medicamentos ayudan al principio, con el tiempo la mayoría de los pacientes desarrollan complicaciones: el fármaco deja de funcionar bien o provoca movimientos involuntarios incontrolados llamados discinesias, generando períodos de bloqueo motor y períodos con movimientos excesivos.

Para los casos más avanzados la estimulación cerebral profunda, un tratamiento quirúrgico que implanta electrodos en zonas profundas del cerebro (núcleo subtalámico y segmento interno del globus pallidus), envía pulsos eléctricos continuos que alivian los síntomas. Funciona bien, pero tiene un defecto fundamental: esos pulsos son constantes e igual de intensos a todas horas, sin importar si el paciente en ese momento los necesita o no. Esto puede provocar efectos secundarios como dificultades para hablar, alteraciones en la marcha o cambios en el estado de ánimo.

Solución: una estimulación que escuche al cerebro

Los investigadores describen en detalle la nueva generación de equipos para este tratamiento llamada estimulación cerebral profunda adaptativa (aDBS). La diferencia fundamental radica en que, en lugar de enviar estímulos de forma continua e invariable, el sistema «escucha» constantemente la actividad eléctrica del propio cerebro del paciente y ajusta la intensidad de los pulsos, en tiempo real, según las señales que recibe.

El cerebro de una persona con Parkinson genera, cuando los síntomas empeoran, unas oscilaciones eléctricas anómalas en una frecuencia concreta, la llamada banda beta (entre 13 y 30 Hz). Estas ondas actúan como un biomarcador, cuando son muy intensas y prolongadas, el paciente suele estar rígido o lento. Cuando el sistema detecta que estas oscilaciones aumentan, señal de que los síntomas están empeorando, sube la estimulación. Cuando disminuyen, la reduce. Es, en esencia, un regulador neurológico.

Este mecanismo de retroalimentación ya se utiliza desde hace años en el tratamiento de la epilepsia resistente a fármacos, donde dispositivos implantados detectan actividad epiléptica y responden automáticamente con pulsos eléctricos.

¿Como funciona el sistema aDBS?

Los mismos electrodos implantados detectan y miden las ondas beta. Un algoritmo informático procesa y analiza si esas ondas superan un umbral de «enfermedad». Si las ondas beta son altas, el sistema actúa y sube la intensidad de la estimulación; si bajan, el sistema reduce la electricidad automáticamente.

Resultados

El artículo revisa 28 estudios clínicos realizados desde 2013, que incluyen en total 248 pacientes. Los resultados son prometedores. Mejora de síntomas motores entre 27% y 50% frente a no tratamiento. Comparada con la estimulación convencional continua, la estimulación cerebral profunda adaptativa consigue un control de los síntomas motores al menos equivalente, pero con ventajas importantes: reduce las discinesias, disminuye las fluctuaciones motoras y, en dos estudios con 23 pacientes en total, evitó los problemas del habla que provocaba la estimulación continua.

Además, la estimulación cerebral profunda adaptativa utiliza significativamente menos energía —entre un 13% y casi un 74% menos— lo que se traduce en baterías con mayor duración y menos intervenciones quirúrgicas para reemplazarlas. El sistema también pasa menos tiempo activo: entre el 42% y el 49% del tiempo, frente al 100% constante de la estimulación convencional.

Los retos del sistema

A pesar de su enorme potencial, la implementación masiva de la estimulación cerebral profunda adaptativa todavía se enfrenta a obstáculos técnicos y prácticos. Uno de los más importantes es que la señal beta, que el sistema utiliza como referencia, no es perfecta, varía según que el paciente este durmiendo, hablando, caminando o realizando tareas cognitivas, lo que puede generar falsas alarmas o ajustes innecesarios. Además, en algunos pacientes la señal beta característica simplemente no aparece con claridad.

Actualmente, programar estos dispositivos requiere una formación especializada y mucho tiempo por parte de los médicos, al tener que ajustar múltiples parámetros para cada individuo. Por otra parte, los estudios realizados hasta ahora son mayoritariamente pequeños y de corta duración, por lo que faltan ensayos clínicos amplios, aleatorizados y a largo plazo, que confirmen todos estos beneficios.

El futuro de esta tecnología pasa por integrar la Inteligencia Artificial y sensores externos (como relojes inteligentes) para que el sistema aprenda las huellas neuronales únicas de cada paciente, permitiendo un tratamiento totalmente personalizado.

Conclusiones

La estimulación cerebral profunda adaptativa representa un cambio conceptual importante, es pasar de una terapia fija a una terapia dinámica, guiada por el propio cerebro.

Aunque todavía está en fase de desarrollo y validación, sus ventajas potenciales son claras: mejor control de los síntomas, menos efectos secundarios y tratamiento más eficiente y personalizado. Es decir, no se trata solo de estimular el cerebro, sino de escucharlo y responderle en tiempo real, en una enfermedad tan variable como el Parkinson, marcará la diferencia.

Martijn G J de Neeling, Bart J Keulen, Mariële J Stam, Bernadette C M van Wijk, Martijn Beudel. Adaptive deep brain stimulation in Parkinson’s disease. Lancet 2026; 407: 1191–204.

https://doi.org/10.1016/ S0140-6736(25)02274-3

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